lunes, julio 30, 2012

Los silbidos de vapor de las teteras

Una noche de
insomnio me asomé
más allá de lo sensato a los
primeros cantos del supremo poeta
en la mitad de su trayecto hacia la muerte
¿No he sufrido ya lo que sufren
siete almas en la vida entera?
Qué sombría es la duda
el cuerpo sudaba la
cama temblorosa
los primeros trinos
los ruidos de las tazas
los primeros despertares
los silbidos de vapor de las teteras
y el ondular de la cortina anaranjada
por la brisa que huía del nocturno trance
animaron al felino que dormía en la frazada
Palabras de Beckett se me antojaron esos signos
mas ¿no encerraban también un germen de esperanza?
¿Haría nido acaso esta virtud en un almohadón de plumas?
¿Deben pagar tan alto precio las ilusiones antes de nacer?
Las lombrices que habitaban mi afiebrada mente
se fueron retirando sin pedir clemencia
me levanté muerto de sueño
abrí el agua de la ducha
me ordené seguir
la vida me dolía
mi mal era
el silencio
pesaba.

Declarada la batalla
extraje mis armas
salí a enfrentar la urbe
millones como yo lo hicieron
la mañana se tiñó de bostezos de ojos desconfiados
el Metro se llenó de zombies tecnológicos
armando panoramas enviando y recibiendo insensateces
altavoces pantallas parlanchinas ruido ruido
ruido machacando los sesos los sesos
sesos protegidos en cursiva con audífonos
de las voces surgían las noticias
como larvas de un gato muerto en la basura
no escaseaba el intercambio de miradas
ni la sopaipilla ni el completo el cuarto de libra
en la calle los más afortunados hicieron oír sus bocinazos
envidiosos los odiamos desde nuestra
falsa superioridad

Era el mismo amanecer del indio americano acechado por el ojo del jaguar
el mismo del esclavo de la mina de diamantes
el del soldado del desierto de los tártaros
la lavandera del Ganges
el mítico hombre de caverna
el bíblico Job en su cuarto día de desgracia

No había otra manera de avanzar
ese era el camino
profusión de remolinos ardientes
enseñanzas, disputas hasta por una baldosa
el sol iba subiendo y con el sol el olvido
cauterizaba cada rayo cada voz
En la iglesia la Virgen era la de siempre
mismas manos de yeso
mismos dulces ojos entornados
los rayos pasaban por su cuerpo vestido
pero seguía siendo la misma Virgen de siempre
parecía esperar el terremoto

Las mujeres y los hombres de esta gran ciudad
caminan sin fijarse en nadie
discurría ¿sentirán lo mismo?
¿dialogarán con sus fantasmas?
¿estarán siendo visitados cada día cada tarde cada noche cada amanecer?
¿les ordenan a sus pensamientos qué pensar
o sus pensamientos invaden sus cabezas
arrasando la llanura y lo que hallan a su paso?

No eran ellos, era yo quien los sondeaba
les traspasaba mis espectros
no podía apostar que corderos fuesen
aquellos que sudaran en la cama
pero podía ser que también otro estuviera escudriñando
y otro más y así cada uno desde su vida interior interpretara
las visiones que entraban por sus ojos
Y si a la hora de marchar de nuevo a casa
el sol volvía a entristecer
esa pena no resistía análisis

Son las cosas figuras plenas de significados
no quiero hablar de las palabras ni
de las acciones
ni de las relaciones ni
de los compuestos químicos
que dañan el cerebro humano
Para mí todo se resume en el
mensaje de la música:

Sanaré a los enfermos
que se vacien antes
de darse a mí

la música del silbido de vapor de las teteras
la nota filuda insoportable
de Ligeti
surgida de un agudo pico de metal
de Philip Glass el acorde repetido
del vapor que empaña la ventana
de Bartok la atmósfera
de mandarín maravilloso
que impregna de locura la estrecha habitación
esa música esa es la música
que oigo traducida
por los hábitos malos
que llenaron la cáscara de nuez
quisiera oír la original
ser yo mismo el
silbido de vapor de la tetera
rociando de calor la cara
del absorto observador

Quiéreme
dulce redentor
envuelve mi cuerpo
abrázame fuerte hazme
hablar durante dos días seguidos
sacar los muertos olvidados del pantano
los feroces relámpagos que tiñen de grisura
el presente con su luz venida de los albores del averno.
Un hombre recogido en su morada, vacío, de amor cubierto
luego de arduo día es un hombre protegido por mano superior
pero está escrito que no será alumbrado de verdad mientras abjure
de la sana alegría de la música y no del ruido que le hace trampas día a día.

(El enigma de estos versos. Por la mañana vio el infierno, por la tarde lo vivió atrapado en medio de la masa en una densa bruma y por la noche se refugió en la música, que no le pudo sacar sus fantasmas del encéfalo. Basta de ironías, las ironías quedan para el escritor de cuento inteligente y para un viejecito que hace reír al mundo entero con sus chistes divertidos. Eso es todo; ya he soñado demasiado).


miércoles, julio 18, 2012

La felicidad

Si la felicidad es la ausencia de problemas, entonces no existe. O es, como se dice, instantes.
Vaivenes de la mente.
Hay quienes no pueden vivir sin problemas; se los fabrican para sentirse infelices. O los andan buscando para resolverlos y sentirse felices.
Yo no soy ni fu ni fa; los ando buscando para rubricar mi sino.
Veo tanto corazón inadvertido ignorando su trampa, marcado su destino desde mucho antes de la hora de la luz; un coro de innúmeros niños marchando ilusos al acantilado.
Ese sino marcado es también el mío; mi desgracia es comprenderlo.
Y mil hombres vestidos de blanco entrarán profanando el altar.
Pueblos enteros se entregaron al destino. Corrió sangre como ríos de invierno. Rodaron las cabezas de los reyes y las almas muertas mostraron su faz por un instante, y entonaron un himno de venganza. Vino la paz, el sosiego, trayendo apenas diez años, cien de felicidad. Y luego del rincón de las arañas volvieron los problemas que se creían superados.
Nada es tuyo, hermano, nada te pertenece. Heredaste tus bienes de otros y otros los recibirán. Nunca lograré entender cómo engañaste al remolino del misterio para llegar hasta nosotros, pero sí entiendo que al misterio volverás, inerte, vaporoso. Creaste riqueza, vana vanidad. El mundo no ha prosperado una milésima, se mantiene quieto y asustado como hoja amarilla de álamo de abril entre las grúas mecánicas y las mezcladoras de cemento.
No habrá paz en la tierra mientras yo esté vivo.

martes, julio 17, 2012

Signos

Los primeros signos se pierden en el tiempo, mas aquellos que retiene la memoria se presentan siempre como fenómenos relacionados con la ternura. Lo han dejado a uno pensando, se ha sonreído uno un poco y luego la tierra ha seguido girando en torno al sol.
Cuando se produce el colapso, la mente se hace la pregunta y no halla explicación. De pronto reaparecen los signos; se dibujan en la abstracta memoria y todo parece calzar. Incluso surgen signos equívocos que se unen a este nuevo clan, a este nuevo orden. El caos momentáneo ha dado paso a un sistema.
En ese instante de las cosas la ternura ha desaparecido y en su lugar se ha instalado el horror. Lo que antes provocaba ilusión hoy genera rechazo. Cunde el desaliento y se andan mirando con extrema desconfianza las sombras que aparecen del otro lado de la esquina.
Pero todo sistema tiene sus grietas y aun este lóbrego rompecabezas debe su forma a los cambios. Desde su centro caótico, plagado de signos contaminados, brota un día cualquiera la razón y renace la esperanza, al emerger nuevamente el amor desde el abismo al que se lo había confinado. Dicha así la última frase parece manida, poco profunda y hasta poco importante, pero se me ocurre que es la forma más sencilla de expresar la idea.

viernes, julio 13, 2012

Superada la primera edad

Superada la primera edad
cómo haber sido tan necio
cómo no advertí la trampa
de ser como yo era.
Mirada así la historia
suena a último deseo
en el patíbulo
a despertar de curado
pero no.
Es simplemente darse cuenta un poco tarde de las cosas
y como no cabe otro remedio
vertirlo en el papel.
Lo que imaginé haber sido
no lo fui
los verdaderos asesinos son
Hombres con mayúscula
compadritos de Borges
que viven en el sur.
Yo soy de la provincia
de corazón minero y
vociferaciones; grito acaballado
fuegos fatuos
fantasmas asesinos.
Un día me descubrí desde un rincón
alguien me vería, mas nadie lo anotó
cerré el puño
me rebelé en la sala de clases
desfilé por la calle Independencia
salté panderetas
fui a dar a la basura;
y el sol se puso como cada tarde.
Los dioses me enseñaron
no a golpes
objetivamente
así como enseña el tiempo
inofensivamente cruel, religiosamente;
había siempre una balanza
sobre la que me hacían caminar
y la balanza siempre se inclinaba
para acá o para allá
era un milagro matemático
nunca falló, como la ley de gravedad.
¿Qué sacaba con matar
si los gendarmes
brillaban por su ausencia
y las víctimas supuestas
a carcajadas reían
en la sala de espera del dentista
olvidando que no después de unos minutos
abrirían con terror la boca?
Qué sacaba con sentir el poder de dar la muerte
si el destino me lo había negado
qué sacaba con esos aires
de fortaleza que no hacían más que descubrir
mi gran debilidad.
Los dioses se aliaron con la gente
levantaron puentes levadizos
casas comerciales rascacielos
estatuas polvareda naves espaciales
inventaron el Big Mac y la singular
pasta de dientes.
Preocupados de sus propios asuntos
me habían olvidado
pasó la vieja para mí
hongo valía.
Entonces comprendí
que me había llegado la hora
de la resignación
y empecé a ver de otra manera
sacando raras veces las sobras de guadaña
que los años me alojaron
entre las vértebras del cuerpo
restos que la muela del molino fue moliendo
como muelen las vértebras el tiempo
y a uno lo enanizan.
Adiós bravuconadas
instintivas quimeras infantiles
Lucifer enmascarado.
Entró a mi hogar
una diosa velada
efluvio de pantano
fúnebre esperanza

lunes, julio 09, 2012

Cumplí lo encomendado

Si el problema se enunciara así:
CUMPLÍ LO ENCOMENDADO
De dónde la amargura
la cuesta, el bajo, la rodada

Atravesaba el río
YO ERA PARTE DE LA GENTE
Y la gente espejo falso
De mi andar confuso

De pronto ¡Eureka!
ME ENCARGABAN IGNORANDO
Nadie sabe era la instrucción subliminal
Enciende la luz ábrete camino

Lo quiero para ayer
GÁNATE EL ALMUERZO
Háceme el trabajo
Estamos en Chile ubicaté

Exigí detalles majaderamente
ME CRUCIFIQUÉ YO MISMO
Ya te dije sólo hazlo, cosecha
Fresas de amargura

Esto traje mostré un canasto a medias
EMPEZARON LOS DOLORES DE CABEZA
No era así la cosa
Cómo entonces no sé de otra manera

Obediente adelantado
ANSIOSO DE DAR EN EL GUSTO
Soporté al tarado tal por cual máximo jefe
Recibiendo una galleta de perro a cambio

Ya he cruzado el río
NO QUIERO QUE MIS HIJOS SEAN ASÍ
Los deseo libres de ataduras
Y que hagan lo que les ordene el alma

Aun si les va mal
NO PUEDE SER PEOR QUE LA OBEDIENCIA
Mi hermano nunca estudió para una prueba
Y su departamento tiene vista al río

Lo que se sabe de las cosas
TODO LO HA HECHO UN ALMA LIBRE
Enturbiamos el Mapocho
Los que cruzamos el puente