miércoles, agosto 12, 2015

Una casa limpia, silenciosa y ordenada

-¿Qué buscas?
-Una casa limpia, silenciosa y ordenada.
-¿Para qué?
-Para instalar mis huesos.
-Y esta que te ofrezco, ¿no te gusta?
-Busco algo... más limpio.
-Eso es obsesión.
-Algo más... clásico.
-¿Sí? ¿Como qué?
-Viejas maderas barnizadas, una chimenea encendida, ausencia absoluta de arañas, una alfombra en el piso, un berger y una lámpara de pie con pedestal de bronce...
-Lo podríamos arreglar.
-... Un ventanal con vista al lago y a las ramas de los árboles que se mecen con el viento.
-¿Algo más?
-Una estantería repleta de libros, un cuaderno y un lápiz, y una botella de whisky.
-Subirá un poco el precio, pero se puede.
-No he hablado de dinero.
-Yo tampoco.
-Entonces, ¿firmamos?
-Espera. ¿Qué ves allá afuera?
-Un ave negra.
-¿Qué hace?
-Bate sus alas contra las nubes bajas que enturbian el ambiente.
-Es tu alma.
(Largo silencio).
-Mi alma... mi alma... ¿conque así sería mi alma? No estoy en desacuerdo por completo con la metáfora.
-Guarda esa imagen para cuando te llegue el momento de rendir cuentas.