(Una esquina de un pueblo de provincia. Está a punto de llover.)
-Levántate, gusano.
-¿Ah?
-¡Levántate, levanta el cuello de una vez!
-Perdón...
-Pareces un jorobado.
-Sí, es verdad...
-Pareces un caracol que se arrastra por el suelo.
-A veces encuentro billetes, soy especial para eso.
-¿Te hiciste millonario encontrando billetes?
-No, me han servido a lo más para gastarlos en hot-dogs.
-Mírame a mí. Échale un vistazo a mi saldo de Redbanc. ¿Lo ves? ¿Te fijaste? ¿Sabes el secreto?
-¿Mirar siempre al cielo?
-No, imbécil. Mirar hacia el frente... ¡Enderézate!
-Me cuesta. Me enderezo y no sé cómo, pero ya estoy encogido otra vez. Me sienta mejor andar así, ya me acostumbré. Es que, ¿sabe? No me hallo erguido, me imagino que soy creído, y yo no soy creído.
-Naciste looser y morirás looser. No vayas a salirme con que no te lo advertí.
-Gracias... sí... es verdad... usted no ha sido el único... gracias... trataré.
-¡Trata! Camina como yo. ¡Trata de verdad! ¡Verás que lo puedes lograr!
-Gracias... sí... trataré... lo prometo... trataré.
-Así me gusta. La próxima vez que te encuentre en la calle te cobraré la palabra. Ay de ti si te pillo gibado, ¿entendiste?
-Sí, je, je... gracias... sí entendí... gracias... así lo haré.
-Me voy, debo ir al banco... ¡Eh, no te vayas todavía, espera un poco!
-¿Sí?
-¿Te quedó claro? ¿Tomaste nota del consejo? ¡Es un consejo sano!
-Sí... sí... tomé nota... por supuesto.
-Bien. Ensaya desde ahora mismo... ¡Y ahora, vete!
-....
-¡¡¡Enderézate, gusano!!!
-... Sí.... sí...
(Ése no va a cambiar nunca. ¿Qué saco con gastar mi tiempo haciendo el bien?)
Mi nombre no tiene importancia, mi edad tampoco. Sólo diré que mi título de Vicioso y Hombre Malo me fue conferido, tras estudiar la vida entera en su academia, por una milenaria formalidad ideada naturalmente por los hombres. Y que si de algo soy testigo es de un derrumbe moral que me ataca por todos los flancos y me obliga a sumarme a él, en el entendido de que la verdad no es otra cosa que aquello que todos tratan de ocultar.
Visitas de la última semana a la página
27
6 comentarios:
jejeje, este diálogo me recuerda a mi abuela. Solía recriminar mi mala postura con recurrencia.
Cerré mi blog Dr, pero espero seguir deleitándome con sus cuentos. También con los de Carver, acaba de llegar a mi velador "What we talk about, when we talk about love". Un abrazo.
Si cierras el blog para tomar harto aire y luego echarlo afuera, enhorabuena. Quiero pensar que ha sido por eso.
Que buen rato pasee leyendo tus historias la de la cuerda floja me encantó
un beso
Veo que mi buenísima amiga Fortunata vino por estos territorios visciousales.
¿Y la maldición de la monja enana? Pues haya que atacarla con sahumerios.
Le estoy leyendo, apreciadísimo Dr. Vicious.
Un abrazo.
Hace tiempo que no paseaba por estos callejones.
Un abrazo de gusano que hace un par de días se encontró unos billetes. Pocos, pero en buen estado. Desde la infancia no me ocurría. La culpa es del redbanc y las tarjetas.
Me gustan mucho los cuentos que se trabajan casi, o exclusivamente, sobre la estructura del diálogo.
Publicar un comentario