Presumí de afligido; era alegre
De fracasado; vencedor
Lúgubre; optimista
Creador; simple copista
Quise impactar a Dios; guardaba una carencia
Conquistar a las mujeres; ceguera
Penetrar en el laberinto de las letras; ceguera
Ser bueno; cálculo
Me declaré viejo; estaba joven
Enfermo; sano
Retirado; vigente
Rebelde; de café
Desprecié el vil dinero; atesorando
A mis hermanos escritores; intentando penetrar sus laberintos
Los vicios; ensayando conquistas
La soberbia; provocando a Dios
Ahora soy qué
Hombre de un solo norte
Al menos lo tengo claro
Vida
Virtud
Vicio
Letra
Miedo
Muerte
Mi nombre no tiene importancia, mi edad tampoco. Sólo diré que mi título de Vicioso y Hombre Malo me fue conferido, tras estudiar la vida entera en su academia, por una milenaria formalidad ideada naturalmente por los hombres. Y que si de algo soy testigo es de un derrumbe moral que me ataca por todos los flancos y me obliga a sumarme a él, en el entendido de que la verdad no es otra cosa que aquello que todos tratan de ocultar.
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2 comentarios:
El hombre de las mil caretas... Excelente
Sólo giramos, como soles a la deriva, en un interminable baile de máscaras.
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