Mi nombre no tiene importancia, mi edad tampoco. Sólo diré que mi título de Vicioso y Hombre Malo me fue conferido, tras estudiar la vida entera en su academia, por una milenaria formalidad ideada naturalmente por los hombres. Y que si de algo soy testigo es de un derrumbe moral que me ataca por todos los flancos y me obliga a sumarme a él, en el entendido de que la verdad no es otra cosa que aquello que todos tratan de ocultar.
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lunes, marzo 25, 2013
El Hombre
Había otros cuerpos junto al suyo; unos se movían apenas, otros lucían estáticos, en posiciones extravagantes. Algo lo hizo mirar hacia sus pies: le faltaba uno completo. Más allá que eso le costaba ver, incluso discernir, por el eco del estallido en su cabeza y el polvo en suspensión. La calle entera huía, pero unos pocos fanáticos se acercaron, tantearon la escena, lo metieron a un vehículo y se lo llevaron, olvidándose del resto.
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1 comentario:
Imágenes fugaces que vienen a los ojos.
Un abrazo
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