Desaparecido todo aquello, vuelvo a la nueva realidad para descubrir una vez más que se puede vivir una vida feliz en cualquier lugar, es cosa de adaptarse. Y si suprimo el pequeño adjetivo, la sensación es que se puede vivir en cualquier parte, que es cosa de adaptarse.
Mi nombre no tiene importancia, mi edad tampoco. Sólo diré que mi título de Vicioso y Hombre Malo me fue conferido, tras estudiar la vida entera en su academia, por una milenaria formalidad ideada naturalmente por los hombres. Y que si de algo soy testigo es de un derrumbe moral que me ataca por todos los flancos y me obliga a sumarme a él, en el entendido de que la verdad no es otra cosa que aquello que todos tratan de ocultar.
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sábado, enero 31, 2026
Percepciones
Hay algo misterioso en la percepción de la propia imagen cuando se halla lejos del ambiente en el que acostumbra a vivir. Desde Santiago, me veo en el paraíso sureño de Frutillar inserto en un cubo claustrofóbico de soledad y silencio; la vida no se me hace grata, desaparecen mis ansiedades literarias junto con los hábitos adquiridos. Durante el viaje de retorno llevo solo una mochila, que carga dentro de ella, junto a calcetines, un libro y dos calzoncillos, una opresión en el estómago. Añoro entonces mi vida de familia, mis cafés matinales, la sonrisa de mis hijos y mis nietos, la compañía de mi esposa, la calidez de mis amigos.
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2 comentarios:
Se puede vivir en cualquier parte, todo es cuestión de no olvidarse de uno mismo. Lo externo:la familia, los amigos, los paisajes y las calles son meros decorados hay que estar siempre alerta para que los giros inesperados de la vida no nos hagan perdernos en los detalles.
No le he olvidado, sólo son tiempos difíciles que requieren una mente fría y el corazón caliente.
Esto días el cielo llora toda mi tristeza.
Un abrazo enorme desde la distancia.
Cuéntame más de tu estado, amiga.
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