El problema central, que algún día habrá de resolver la ciencia, estriba en que el ser humano pueda reemplazar sin trauma alguno el peso de su pasado por algo nuevo, diferente, sin olvidar ni renegar de su pasado. Mientras eso no sea posible seguiremos girando en una rueda, atados a nuestros destinos, como hámsters.
Mi nombre no tiene importancia, mi edad tampoco. Sólo diré que mi título de Vicioso y Hombre Malo me fue conferido, tras estudiar la vida entera en su academia, por una milenaria formalidad ideada naturalmente por los hombres. Y que si de algo soy testigo es de un derrumbe moral que me ataca por todos los flancos y me obliga a sumarme a él, en el entendido de que la verdad no es otra cosa que aquello que todos tratan de ocultar.
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