El estilo fluye como las tramas de espionaje, siempre complicadas. No es fácil la lectura. El autor presenta las situaciones y a los personajes como si el lector los conociera de antemano; luego revela; es un truco que utilizan Bellow y tantos otros. Así, a menudo hay que retroceder algunos párrafos en la lectura.
La cantidad de personajes abruma. Solo una inteligencia atenta es capaz de retener a la perfección sus características físicas y psicológicas, la mía se confundía a veces. Terminé por rendirme ante el problema.
El suspenso la hace interesante.
Sobre el fondo no me cabría más que alentar una hipótesis: esta es una historia en la que los hombres, las instituciones, lo ponen todo en duda. Es el eterno conflicto de los países (gobernados por hombres) que desconfían unos de otros, sin atreverse a decidir a favor de la sinceridad, porque lo que está en juego es demasiado. Es la historia del amor como símbolo de redención, aunque esto último también queda bajo el manto de la duda.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario