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sábado, abril 18, 2026

El caso de la mujer tendida en la alfombra

Pil Dinen surgió de la nada y se aprovechó de la confusión para estudiar la escena a la vista de todos. En el salón había un cuerpo femenino tendido en la alfombra; lo rodeaban tres caballeros en actitud de asombro. La mujer intentó incorporarse, pero no pudo hacerlo. No ha sido nada... me desmayé, se justificó ante los caballeros. Dinen la observaba, detrás de ellos. 
Ingresó el médico. La examinó, sin levantarla del piso; la mujer quería darse a entender, pero sus balbuceos no ayudaban a la causa. El médico se puso de pie y llevó a los presentes a un rincón, donde en voz baja preguntó quién había sido el primero en verla.
-Vinimos al salón a fumar y beber una copa de coñac y la vimos tirada en el piso, dijo uno de ellos. Dinen agregó: Yo entré a continuación.
-No es nada grave -dijo el médico. Se repondrá en unos minutos.
-¿Entonces podemos retirarnos? -preguntaron los caballeros.
-Sí -dijo el médico. Los tres caballeros volvieron a la fiesta; en el salón quedaron la mujer, el médico y Pil Dinen.
-¿Cuál es su diagnóstico, doctor? -preguntó Dinen.
-Solo ha sido un desmayo, no atribuible al alcohol. La mujer se incorporó con dificultad y tomó asiento en un sofá.
-¿Se encuentra mejor, señora?
-Sí, doctor.
El médico ordenó unos exámenes, escribió una receta, puso ambos en sus manos y se despidió con cortesía. En el salón quedaron la mujer y Pil Dinen. El investigador le habló.
-Quisiera hacerme cargo de su caso -le propuso. La mujer estudió la propuesta con cierta perplejidad.
-¿Qué caso? -preguntó.
-El de su desmayo.
-No veo la necesidad... ¿qué costo me ocasionaría, señor...?
-Pil Dinen. No le cobraré nada. Solamente deseo despejar unas dudas sobre este episodio del que por casualidad he sido testigo. 
    


 
(sigue)

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