Visitas de la última semana a la página

viernes, abril 17, 2026

Las costumbres cristianas han pasado de moda

Tras haber leído "Páramo Salvaje", la novela de María Elena Gertner, desearía detenerme un segundo en el tratamiento del motivo religioso. 
No se trata de negar la fe, especialmente de la autora, quien a menudo explica los actos de sus personajes, sus buenas acciones y sus malas acciones, como si fuesen presionados desde la altura por los mandamientos del catolicismo, como si cargaran una cruz insostenible, pareciendo bueno que así fuese. Se trata simplemente de que su lectura, a sesenta y tres años de haber sido escrita, perjudica a la obra, la hace ver pasada de moda. Esto es extraño, ya que la trama es innegablemente contemporánea; adelantada a su época.
Surge la pregunta de si es la mudanza de las costumbres la que avejenta una obra de arte. Dios, la religión, la práctica de la religión, han pasado hoy, mal que pese, a segundo plano. Si fuera ese el caso, el autor entonces sería inocente; no es su obra la que se avejentó, sino que los hábitos de la sociedad cambiaron, para bien o para mal, pero cambiaron. No he dicho evolucionaron.
En consecuencia, difícilmente la novela será leída por el público joven.
Y sin embargo Dostoievski, Kafka, el Libro de Job, obras escritas hace montones de años, hace siglos, continúan transmitiendo actualidad. 
¿Qué  aleja a "Páramo salvaje" de una obra clasíca?
Borges define como clásico "aquel libro que una nación o un grupo de naciones o el largo tiempo han decidido leer como si en sus páginas todo fuera deliberado, fatal, profundo como el cosmos y capaz de interpretaciones sin término". Luego se da a la tarea de ponerle trabas a esa definición para concluir que ciertos clásicos "prometen una larga inmortalidad, pero nada sabemos del porvenir, salvo que diferirá del presente. Una preferencia bien puede ser una superstición".

No hay comentarios.: