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sábado, mayo 23, 2026

Un velero navegando hacia ninguna parte

El viento helado golpea la cara; a lo lejos, tres tripulantes de un velero navegan rumbo a ninguna parte.
Mi ánimo no es de los mejores, lo agitan problemas por resolver. Imagino a los tres tripulantes entusiasmados con el viento que les azota la cara, yendo hacia el norte y hacia el sur mientras al velero se le inflan las dos enormes velas blancas. A bordo imagino enérgicas voces, risas, bromas; también imagino el ánimo de los tripulantes asumiendo la mesa puesta en el dulce hogar que les espera, la chimenea encendida, el pater familias sentado frente al fuego, enfrascado en Sherlock Holmes. Existen formas de felicidad canónicas, a pesar de los dictados de la doctrina social de la iglesia.
Necesito escribir, no puedo derrochar tiempo caminando hacia ninguna parte por la orilla del lago. Necesito dar con otra forma de belleza. Cada tanto hay que vaciar el alma como el agua del florero. 
¿Qué se esconde detrás de los problemas que torturan a la mente? La anhelada carencia, un vacío agradable.

1 comentario:

Anónimo dijo...

!Ay que pensamientos tan otñales! Deje que pase la tormenta y escriba.
A veces los problemas de acumulan como las nubes en el cielo, luego llueve y el horizonte de despeja.
Un abrazo desde el otro lado océano.
La Lechucita