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jueves, julio 30, 2026

Uno y otro

Se comunican apetitos básicos, temores, deseos materiales sobre todo; estados de ánimo, temas pendientes, cosas que han pasado.
Hacia adentro se dirigen las ideas profundas, el pulso creativo, el pensamiento en rodaje.
Uno y otro no se parecen, de hecho perfectamete pueden disgregarse, al punto de causar cierto asombro a los demás.

miércoles, julio 15, 2026

La bestia acechada

La bestia acechada nunca es libre, vive atada a la inminencia del ataque. Sus horas pasan en un ambiente de suma inamovilidad externa; pero basta el leve temblor de una hoja para que despierte su ansiedad.
No le deseamos el mal, porque el mal lo lleva adentro; le deseamos el remezón que la haga respirar de verdad el oxígeno en torno a ella.
Hubo días de inconsciencia; era feliz o si se quiere, apática. Jugaba con fuego, sin darse cuenta. ¡Qué días, aquellos! Haberlos vivido sin más, no haberlos atesorado. La rodeaban los engaños y la bestia los aceptaba con su clásica ingenuidad; entonces no se sentía acechada.

domingo, julio 05, 2026

Almas ordinarias

Vivir emociones lo torna infantil, lo degrada, caballero. La intensidad con que vive emociones básicas se aleja tanto de la prudencia, la serenidad, la austeridad, digo esto por ensayarle un opuesto al sentimiento. Epicuro defiende la búsqueda de placer, aun los placeres menos sanos, menos necesarios, como los llama, pero advierte que si el placer conlleva consecuencias dolorosas, entonces, sin censurarlo, no lo recomienda, porque ese placer consigue lo contrario de lo que pretende. El placer es la ausencia de dolor; entre los placeres necesarios por antonomasia distingue aquellos que quitan el hambre, el frío y la sed. Olvida el placer superior: el acceso al oxígeno.
Usted me habla de placeres secundarios, como la inclinación psíquica por un equipo de fútbol y las consecuencias que eso implica atendido el resultado del partido que juega. Así entonces, estos placeres, estas emociones, no le estarían haciendo mucho bien, pues a veces desembocan en dolores fuertes, en grandes frustraciones. Descubre que el triunfo de su equipo favorito le causa un placer que irradia por sus poros, le provoca movimientos reflejos, le deja el alma durante lo que resta del día con ganas de revivir el momento. Pero tanto o más placer que ese le genera la derrota del adversario. Los resultados inversos lo sumen en una dolorosa frustración que puede llegar a durar días enteros y su recuerdo, años.
No es posible que una persona como usted, caballero, y por qué no decirlo, un escritor como usted, confiese estos pecados. No puede ser que se sienta así, eso no tiene nada de bueno. Y tomar conciencia del fenómeno tampoco ayuda mucho.   
Pues de allí a cambiar de estilo, a encaminarse en dirección hacia una vida serena y prudente, exenta de ambiciones, no hay un paso, hay toda una vida; me refiero a la vida que ya ha vivido, que es la vida verdadera.
Existen almas selectas y existen almas ordinarias, usted pertenece a estas últimas.