Yo hablo de placeres secundarios, como la inclinación psíquica por un equipo de fútbol y las consecuencias que eso implica atendido el resultado del partido que juega. Así entonces, estos placeres, estas emociones, no me estarían haciendo mucho bien, pues a veces desembocan en dolores fuertes, en grandes frustraciones.
De allí a cambiar de estilo, a encaminarse en dirección hacia una vida serena y prudente, exenta de ambiciones, no hay un paso, hay toda una vida; me refiero a la vida que ya se ha vivido, que es la vida verdadera.
Existen almas selectas y existen almas ordinarias, yo pertenezco a estas últimas.
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