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miércoles, agosto 26, 2026

Lo que va de un día a otro

Retorné a Frutillar con el cuerpo trasnochado y la mente cansada; cuánto daría por uno de esos días de infantil y auténtica alegría, El tiermpo no llamaba a ese estado de ánimo, aunque bien ya lo sé: se puede vivir feliz sorportando un temporal; la felicidad, la levedad del espíritu no dependeb del comportamiento de las nubes.
Hoy, sin embargo, las cosas han cambiado para mejor, y en lo que pienso es en los cuentos de Patricia Highsmith. Al someterlos a una leve autopsia conjeturo que ha ido creando y resolviendo los dilemas de sus personajes a medida que escribía; también es perfectamente posible que haya comenzado con las líneas centrales muy bien determinadas. Al compararlos con los míos, la brecha que advierto (no deseo comparar calidades) es que mientras los míos tienden a lo personal y a lo fantástico, los suyos son humanos. La prueba es que estuve a punto de soltar las lágrimas con Winnie, el perfecto fracasado.
Carver también escribe cuentos "humanos"; dan la imprresión de que son muy fáciles de inventar. Tal vez lo intente y les copie uno de estos días. Copiar no tiene nada de malo, todo el arte es una copia, eso se ha dicho y repetido millones de veces.

jueves, julio 30, 2026

Uno y otro

Se comunican apetitos básicos, temores, deseos materiales sobre todo; estados de ánimo, temas pendientes, cosas que han pasado.
Hacia adentro se dirigen las ideas profundas, el pulso creativo, el pensamiento en rodaje.
Uno y otro no se parecen, de hecho perfectamete pueden disgregarse, al punto de causar cierto asombro a los demás.

miércoles, julio 15, 2026

La bestia acechada

La bestia acechada nunca es libre, vive atada a la inminencia del ataque. Sus horas pasan en un ambiente de suma inamovilidad externa; pero basta el leve temblor de una hoja para que despierte su ansiedad.
No le deseamos el mal, porque el mal lo lleva adentro; le deseamos el remezón que la haga respirar de verdad el oxígeno en torno a ella.
Hubo días de inconsciencia; era feliz o si se quiere, apática. Jugaba con fuego, sin darse cuenta. ¡Qué días, aquellos! Haberlos vivido sin más, no haberlos atesorado. La rodeaban los engaños y la bestia los aceptaba con su clásica ingenuidad; entonces no se sentía acechada.

domingo, julio 05, 2026

Almas ordinarias

Vivir emociones lo torna infantil, lo degrada, caballero. La intensidad con que vive emociones básicas se aleja tanto de la prudencia, la serenidad, la austeridad, digo esto por ensayarle un opuesto al sentimiento. Epicuro defiende la búsqueda de placer, aun los placeres menos sanos, menos necesarios, como los llama, pero advierte que si el placer conlleva consecuencias dolorosas, entonces, sin censurarlo, no lo recomienda, porque ese placer consigue lo contrario de lo que pretende. El placer es la ausencia de dolor; entre los placeres necesarios por antonomasia distingue aquellos que quitan el hambre, el frío y la sed. Olvida el placer superior: el acceso al oxígeno.
Usted me habla de placeres secundarios, como la inclinación psíquica por un equipo de fútbol y las consecuencias que eso implica atendido el resultado del partido que juega. Así entonces, estos placeres, estas emociones, no le estarían haciendo mucho bien, pues a veces desembocan en dolores fuertes, en grandes frustraciones. Descubre que el triunfo de su equipo favorito le causa un placer que irradia por sus poros, le provoca movimientos reflejos, le deja el alma durante lo que resta del día con ganas de revivir el momento. Pero tanto o más placer que ese le genera la derrota del adversario. Los resultados inversos lo sumen en una dolorosa frustración que puede llegar a durar días enteros y su recuerdo, años.
No es posible que una persona como usted, caballero, y por qué no decirlo, un escritor como usted, confiese estos pecados. No puede ser que se sienta así, eso no tiene nada de bueno. Y tomar conciencia del fenómeno tampoco ayuda mucho.   
Pues de allí a cambiar de estilo, a encaminarse en dirección hacia una vida serena y prudente, exenta de ambiciones, no hay un paso, hay toda una vida; me refiero a la vida que ya ha vivido, que es la vida verdadera.
Existen almas selectas y existen almas ordinarias, usted pertenece a estas últimas.   

miércoles, junio 24, 2026

Vida entre mundiales

¿Qué mejor panorama para un viejo jubilado que sentarse ante el televisor o ante el computador para pegarse un atracón diario de partidos del Mundial de Fútbol, mientras afuera llueve o el frío arrecia?
Alguna vez, cuando el trabajo no me lo permitía, soñé con esa posibilidad; hoy la disfruto sin complejo alguno de culpa.
Veo los partidos con dos tipos de carga emocional. Tengo mis favoritos y también mis adversarios. Cuando juega un favorito disfruto enormemente su triunfo o me invade la amargura si pierde. Si juega un adversario la emoción es la misma, pero inversa. Vivo entonces una especie de resentimiento, una alegría en la derrota.
Lo curioso, que hasta hoy no me logro explicar, es que entre mis favoritos están ciertos equipos europeos y entre los adversarios, las selecciones sudamericanas. Mi principal favorito es Alemania y mi principal adversario es Argentina. En este Mundial no le guardo tanta fe a Alemania. No es la de antes, así que me estoy inclinando por Francia, Países Bajos e Inglaterra.
Con este ya entero dos mundiales como jubilado. Desde hace mucho tiempo se me hizo el hábito de dividir la vida en mundiales. Parecen tan lejanos cuando de pronto ya se están jugando.
¿Cuántos mundiales me restan? Solo Dios lo sabe.

sábado, mayo 23, 2026

Un velero navegando hacia ninguna parte

El viento helado golpea la cara; a lo lejos, tres tripulantes de un velero navegan rumbo a ninguna parte.
Mi ánimo no es de los mejores, lo agitan problemas por resolver. Imagino a los tres tripulantes entusiasmados con el viento que les azota la cara, yendo hacia el norte y hacia el sur mientras al velero se le inflan las dos enormes velas blancas. A bordo imagino enérgicas voces, risas, bromas; también imagino el ánimo de los tripulantes asumiendo la mesa puesta en el dulce hogar que les espera, la chimenea encendida, el pater familias sentado frente al fuego, enfrascado en Sherlock Holmes. Existen formas de felicidad canónicas, a pesar de los dictados de la doctrina social de la iglesia.
Necesito escribir, no puedo derrochar tiempo caminando hacia ninguna parte por la orilla del lago. Necesito dar con otra forma de belleza. Cada tanto hay que vaciar el alma como el agua del florero. 
¿Qué se esconde detrás de los problemas que torturan a la mente? La anhelada carencia, un vacío agradable.